"Al regresar, sobre su mesilla había una bandeja con tortieca y dulce de almíbar recién hecho, así como una sana de hierbas. Se metió de nuevo en la cama y andeja en su regazo. En realidad, hacía mucho no le servían el desayuno en la cama.Recordó todas las mañanas que le habían traído tortitas ,inanteca a su habitación en la misma bandeja y la habían WO en esa mesilla. Cuando estaba contenta, se comía las itas con entusiasmo y disfrutaba de cada momento, pero ido estaba triste se dejaba caer algunos trozos por el plato 1 mojado con dulce de almíbar, se quedaban pegados al dor cuando se lo llevaba a la boca. En ese caso, el día iba ,por el estilo, igual que una ligera tortita. Puso la bandeja a un lado y se llevó la tisana al asiento t había junto a la ventana. Se acomodó en él y observó el paisaje que tantas veces había contemplado mientras recordacada uno de los sueños que, desde esa misma silla, habia i elaborando y alimentando en su imaginación. ®Qué diferente se ve todo -pensó-, aunque esté igual que antes!¯ En ese momento, sus ojos se detuvieron ante el único que se divisaba en lo alto de la pequeña colina justo al lado de los jardines de palacio. Seguía solitario igual que la vez en la que la princesa salió W con él, o al menos ese era su recuerdo. Aquel día 56 a Henry Herbert Hoot, el doctor del corazón. Una aa solitaria salió de sus ojos recorriendo de forma lenta lffia igual que aquel otro día. ®Oh, Doc! -pensó-, pudiera hablar contigo ahora!¯"