Pilar Sordo vuelve el concepto que le es más conocido: el de la diferencia, es decir, erconocer que somos distintos, y cómo esto nos permite vivr mejor y desarrollamos como sociedad. Esta vez, la autora pide aguzar la mirada en una edad específica: la adolescencia, con nu llamado a sus cuidadores naturales, sus padres, para que entiendan esas diferencias, toleren los sueños, comprendan las vacaciones, los pensamientos y estilos de vida distintos de los adoloscentes. Esto ültimo no invalida la lectura que peuda hacer cualquier joven en busca de respeustas, pero no solo de conocimientos, sino de valiosas experiencias.